Tétanos

El Tétanos, conocido también como trismus, es una enfermedad infecciosa de suma gravedad producido por la bacteria Clostridium tetani.

Este agente patógeno elabora una toxina de tipo neurotóxica, que afecta al cerebro y el sistema nervioso, desencadenando un estado de rigidez muscular.

Causas

El tétanos es producido por la bacteria Clostridium tetani, un microorganismo de una alta letalidad, que es capaz de formar esporas, y es de carácter anaerobia (puede sobrevivir sin oxígeno). Se pueden encontrar vestigios de esta bacteria en la comida y en los hogares donde habita el ser humano, en forma de esporas o como parásitos en el tubo digestivo de animales. El Clostridium tetani puede originar infecciones muy graves y fatales, si no es tratada a tiempo.

Epidemiología

Esta enfermedad es de distribución mundial, no obstante, es rara su aparición en países desarrollados. Aunque es un padecimiento de notificación obligatoria, no se conoce la real magnitud de su incidencia, representando un problema prioritario de salud en naciones en vías de desarrollo. La Organización Mundial de la Salud, indica que se notificaron 14.132 casos de tétanos a nivel global (9.683 en 2010), con una estimación real de muertes, especialmente, en niños menores de 5 años mucho mayor.

Transmisión

La transmisión se produce por el contacto cercano de una lesión con tierra u objetos contaminados con esporas de la bacteria. Aunque en muchas ocasiones las heridas pueden no ser significativas, el riesgo se incrementa en heridas con desgarros o quemaduras, ya que la muerte de tejidos y la infección mixta que se origina, favorece la transformación de la toxina de la forma esporulada a la forma vegetativa, que es la que produce la neurotoxicidad.

Síntomas

El tétanos se puede iniciar por una lesión, como un rasguño, un corte o por la mordedura de una animal u otra persona. Los síntomas de esta afección se desencadenan por la acción de una neurotoxina que elabora la bacteria del tétanos. De manera general, los síntomas comienzan una semana después de adquirir la infección, aunque puede variar de 4 días hasta 3 semanas, y en algunos casos pueden tardar meses en aparecer.  Hay que recalcar que cuanto más alejado esté el sitio original de la lesión, del sistema nervioso, mayor será el período de incubación. Las apersonas con tiempos de incubación más cortos, tienden a presentar síntomas de mayor gravedad.

Evolución de los síntomas

Los síntomas a nivel muscular incluyen espasmos y rigidez. Ésta última se inicia de manera general en la mandíbula (músculos de la masticación), de ahí el nombre de trismus que se le da a esta enfermedad. La rigidez muscular en el cuello y el tórax, puede desencadenar dificultad en la respiración. Otros pacientes pueden presentar contracturas en el abdomen y en las extremidades. En los casos de suma gravedad, la columna vertebral puede arquearse por la intensa contractura de la musculatura vertebral. Esto último se ve con más frecuencia en niños que tienen tétanos. Otros síntomas pueden incluir:

  • Dolor de cabeza
  • Dificultad para tragar.
  • Irritabilidad.
  • Sudoración y fiebre.
  • Taquicardia.
  • Presión arterial alta.

Si el tratamiento se retrasa, el tétanos puede causar la muerte por asfixia.

Diagnóstico

Debido a que actualmente los programas de vacunación que incluye a la población infantil forman parte de las políticas de salud de la mayoría de los países, el tétanos se ha vuelto una infección muy poco frecuente. En el Ecuador se notificaron 60 casos de tétanos en el año 2017.

El diagnóstico es principalmente clínico, es decir, por medio de la exploración física por parte del médico, junto con los antecedentes epidemiológicos (herida o lesión previa), aunque en muchas ocasiones el paciente no suele recordar haber sufrido algún tipo de herida. Cualquier persona que experimente espasmos musculares y rigidez de causa desconocida debe recibir atención médica inmediata.

Complicaciones

Si una persona con tétanos no recibe tratamiento, el riesgo de complicaciones y de muerte es mayor, alcanzando tasas de mortalidad que van del 40% al 70%. Las complicaciones pueden incluir:

  • Fracturas: Las que se pueden producir por los espasmos musculares y las convulsiones.
  • Neumonía por aspiración: Esta complicación es factible que ocurra por la aspiración del contenido gástrico, lo que puede provocar una infección del tracto respiratorio inferior en forma de neumonía.
  • Espasmo laríngeo: Puede presentarse un severo espasmo de la laringe y desencadenar dificultad respiratoria, que incluso puede llevar a la muerte del paciente por asfixia.
  • Convulsiones tetánicas: La infección a nivel del sistema nervioso central, puede desencadenar la aparición de convulsiones.
  • Embolia pulmonar: Es una complicación muy grave que puede bloquear la respiración y la circulación.
  • Insuficiencia renal aguda: La presencia de espasmos musculares severos y sostenidos, puede provocar la muerte del tejido muscular, con la consiguiente liberación de mioglobina, que es una proteína muscular de alto peso molecular que no puede ser filtrada de manera adecuada por los riñones, lo que desencadena un cuadro de insuficiencia renal aguda, que si no recibe tratamiento urgente puede llevar a la muerte del paciente.

Tratamiento

Cualquier herida o lesión que sufra una persona debe ser correctamente limpiada y desinfectada para prevenir las infecciones. Las heridas propensas al tétanos deben ser atendidas de inmediato por un médico.

Una herida o lesión sospechosa de tétanos se define como:

  1. Una herida o quemadura que necesite manejo quirúrgico que se retrasa más de 6 horas.
  2. Una lesión o quemadura que presenta un considerable destrucción de tejido.
  3. Cualquier tipo de herida por punción que haya estado en contacto con estiércol o tierra.
  4. Fracturas graves donde el hueso esté expuesto a una infección.
  5. Quemaduras en pacientes con sepsis (infección grave diseminada en todo el cuerpo).

Si un paciente tiene una herida o lesión como las anteriormente mencionadas, debe recibir inmunoglobulina antitetánica lo antes posible, incluso si ha sido vacunado contra el tétanos. La inmunoglobulina se administra por vía intravenosa y brinda protección inmediata contra el tétanos. La acción de la inmunoglobulina es a corto plazo y no reemplaza los efectos duraderos de la vacunación. Se la puede administrar de forma segura a niños pequeños y mujeres embarazadas.

Como tratamiento antibiótico se utiliza la penicilina o el metronidazol. Los antibióticos ayudan a impedir que la bacteria se multiplique y produzca la neurotoxina que origina los espasmos y la rigidez.

Para el tratamiento específico de los espasmos musculares se pueden emplear:

  • Anticonvulsivos, como el diazepam (Valium), que relajan los músculos y reducen el estado de agitación y ansiedad del paciente.
  • El baclofeno, que es un relajante muscular que bloquea las señales nerviosas que van del cerebro a la médula espinal, lo que disminuye la tensión muscular.
  • Los fármacos bloqueantes neuromusculares como el pancuronio y el vecuronio, bloquean los impulsos nerviosos a las fibras musculares y son de mucha utilidad para controlar los espasmos musculares.

Prevención

Muchos de los casos de tétanos se presentan en personas que nunca han recibido la vacuna o que no se colocaron una vacuna de refuerzo en los últimos 10 años.

Vacuna antitetánica

Se aplica en cinco inyecciones, administradas en el músculo deltoides (brazo) o en el muslo en los niños. En este último grupo poblacional se aplica a los 2 meses, cuatro meses, seis meses y un refuerzo a los 15 a 18 meses de edad. Posteriormente se aplica otra dosis de refuerzo a los 4 a 6 años de edad. También se puede administrar un refuerzo entre los 11 y 18 años, y posteriormente un refuerzo cada 10 años, especialmente en los grupos de riesgo.

Dr. William Bonifaz B

Referencias

 

 

 

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