Sordera

La Sordera (Hipoacusia) se define como la disminución o la pérdida de la audición y está referida a la incapacidad total o parcial para escuchar los sonidos.

Los signos y síntomas pueden ser inicialmente leves, posteriormente se tornan severos y profundos. Una persona con hipoacusia leve puede presentar problemas para comprender el habla, principalmente cuando hay mucho ruido a su alrededor; mientras que las personas con hipoacusia moderada pueden requerir la utilización de un audífono para mejorar su audición. Se estima que alrededor de un 15% de las personas mayores de 18 años han tenido algún nivel de pérdida auditiva en su vida.

Causas de Sordera

Las causas más relevantes que pueden ocasionar sordera incluyen:

  • Infecciones virales como Varicela, Paperas y Citomegalovirus.
  • Meningitis.
  • Enfermedad de células falciformes.
  • Sífilis.
  • Enfermedad de Lyme.
  • Diabetes.
  • Espreptomicina (medicamento utilizado para el tratamiento de la tuberculosis).
  • Hipotiroidismo.
  • Algunos tipos de cánceres.
  • Adolescentes expuestos al humo del tabaco (fumador pasivo).
  • Artritis reumatoide.

Cabe recalcar, que el oído medio alberga algunos de los huesos más delicados del cuerpo humano; además, la lesión del tímpano y el oído interno pueden desencadenar sordera y pérdida auditiva.

Definición de términos

Pérdida auditiva. Es la disminución de la capacidad para escuchar sonidos de la misma forma que un individuo normal.

Sordera. Se presenta cuando una persona no puede entender el habla por medio de la audición, incluso cuando el sonido se amplifica.

Sordera profunda. Se refiere a una falta total de la audición. Una persona con sordera profunda no puede detectar el sonido en lo absoluto.

Como se produce la audición

Las ondas sonoras ingresan al oído, se movilizan hacia abajo por el canal auditivo, golpean el tímpano, el cual vibra. Estas vibraciones pasan a los huesecillos del oído medio (martillo, estribo y yunque), los cuales amplifican las vibraciones, que posteriormente son recogidas por unas pequeñas células ciliadas situadas en la cóclea, que transforman las vibraciones del sonido en impulsos nerviosos que son enviados al cerebro.

Tipos de pérdida auditiva

Pérdida auditiva conductiva. Las vibraciones no pasan del oído externo al interno, específicamente a la cóclea. Puede presentarse por algunos motivos como: acumulación excesiva de cerumen, infección del oído con acumulación de líquido, perforación del tímpano, mal funcionamiento de los huesecillos del oído medio, tímpano defectuoso.

Las infecciones del oído pueden dejar tejido cicatricial, lo que puede reducir la función del tímpano. Los huesecillos del oído medio pueden deteriorarse como resultado de un proceso infeccioso, trauma o por fusión de los mismos, condición conocida como anquilosis.

Pérdida auditiva neurosensorial

La pérdida auditiva está provocada por una disfunción del oído medio, la cóclea, el nervio auditivo o una lesión en el sistema nervioso central.  En este tipo de trastorno auditivo, las células ciliadas de la cóclea se dañan; como ocurre con el envejecimiento que suele deteriorar la capacidad auditiva.

La exposición a ruidos fuertes durante mucho tiempo, especialmente con los sonidos de alta frecuencia, es otra causa frecuente de lesión de las células ciliadas. Cabe indicar que éstas células no pueden ser reemplazadas. La pérdida auditiva neurosensorial total puede originarse como resultado de deformaciones congénitas, traumatismo craneal e infecciones.

Pérdida auditiva mixta

Resulta de una combinación de pérdida auditiva conductiva y neurosensorial. Puede ser provocada por infecciones crónicas del oído, que lesionan el tímpano y los huesecillos.

Diagnóstico

Los pacientes que presenten algún grado de disminución de la audición deben consultar con el médico especialista (otorrinolaringólogo).

Examen físico. El médico explorará el oído en busca de las posibles causas de la pérdida auditiva, como la presencia de un tapón de cerumen, un proceso inflamatorio o una infección.

Pruebas con el diapasón. Los diapasones son instrumentos metálicos de dos puntas que generan sonidos cuando son golpeados. Este tipo de pruebas con estos instrumentos, ayudan al especialista a detectar la pérdida auditiva. La valoración con el diapasón también puede esclarecer si la pérdida auditiva es causada por daños en las partes vibrantes del oído medio, lo cual incluye al tímpano, y lesión de los nervios del oído interno (nervio auditivo).

Otras pruebas utilizadas son la Audiometría que valora la pérdida de la audición por medio de un rango de diferentes frecuencias de sonido. La Impedanciometría, valora el funcionamiento del oído medio mediante un estímulo sonoro, así como también valora la movilidad y la integridad de la membrana timpánica y la funcionalidad de los huesecillos del oído (martillo, estribo y yunque).

Tratamiento

El tratamiento será implementado por parte del médico especialista después de la valoración respectiva y dependerá tanto de la causa como de la gravedad de la sordera.

La pérdida auditiva neurosensorial es incurable; sin embargo, varios tratamientos y estrategias pueden ayudar a mejorar la calidad de vida, entre las cuales están: la utilización de audífonos, que son dispositivos portátiles que ayudan a mejorar la audición; los implantes cocleares, los cuales se utilizan si el tímpano y el oído medio funcionan de manera adecuada.

Medidas de Prevención

Nada puede evitar los problemas de audición que ocurren por el nacimiento o los producidos debido a enfermedades o accidentes. No obstante, se pueden tomar algunas medidas para disminuir el riesgo de perder la audición. Las delicadas estructuras en los oídos pueden lesionarse de formas diferentes. La exposición a largo plazo al ruido por encima de 85 dB es muy perjudicial. Los niños son especialmente sensibles a los efectos dañinos de la música a todo volumen. Además, los juguetes ruidosos pueden poner en riesgo la audición en los niños.

Entre las medidas preventivas y recomendaciones más importantes están:

  1. Limitar el tiempo de exposición a ruidos excesivamente altos.
  2. Usar cascos y materiales especializados que aíslen el ruido, principalmente en aquellos casos en los que las labores profesionales requieran someterse a sonidos perjudiciales para la audición como los obreros en el área de la construcción o camareros en discotecas.
  3. Hacer descansos auditivos periódicos.
  4. Respetar los niveles seguros de exposición al ruido. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece el margen en un 60% del volumen máximo.
  5. Tener muy en cuenta las señales de advertencia de pérdida de la audición.
  6. Estar muy atento ante la presencia de cualquier señal o síntoma de hipoacusia.
  7. Detectar dificultades para poder escuchar de manera adecuada.
  8. En el caso de los jóvenes, educarlos, informarlos y hacerles tomar consciencia de los daños de usar reproductores de música y auriculares a un volumen que podría resultar dañino, además de llevar a cabo prácticas poco seguras para la audición.

Dr. William Bonifaz B.

Referencias

 

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