Peste Bubónica

La Peste Bubónica es una enfermedad zoonótica (transmisión de animales al hombre) de mucha importancia, y causa de una alta mortalidad en roedores y conejos silvestres. En ciertas especies animales como los perros de las praderas, los brotes de peste pueden matar a la mayoría de los animales de una colonia.

Pandemias históricas

Al menos tres pandemias de peste importantes han sido registradas en la población humana. La peste de Justiniano sucedió en la región mediterránea en el siglo VI D.C. y provocó la muerte de casi 100.000.000 de personas, y la Muerte Negra que mato a casi un tercio de la población europea a comienzos del siglo XIV. La pandemia más reciente se presentó en China a finales de 1800, se esparció a todo el mundo y provocó la muerte de 12 millones de seres humanos hasta 1930.

Epidemiología

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta anualmente de 1000 a 5000 casos en humanos y de 100 a 200 muertes anuales, aunque se considera que estos casos representan un subregistro, ya que probablemente no se diagnostican muchos casos adicionales. La peste bubónica es considerada por la OMS como una enfermedad de notificación obligatoria a las autoridades de salud.

Causas

La peste bubónica se produce por la infección de la bacteria Yersinia pestis, un bacilo Gram-negativo de la familia Enterobacteriaceae. La Y. pestis puede dividirse en 3 cepas: Antiqua, Medievalis y Orientalis. La Yersinia pestis puede encontrarse en regiones de África, Medio Oriente, Asia y América del Norte y del Sur, y en Madagascar. En América del Sur, los focos activos de infección se localizan mayormente en Brasil y la cadena montañosa de los Andes de Bolivia, Perú y Ecuador. En lo que respecta a las cepas, la Antiqua se presenta en África y Asia Central, y la Medievalis se observa en Asia Central.

Transmisión

Esta enfermedad se transmite más frecuentemente por la picadura de pulgas infectadas. Poco más de 30 especies de pulgas pueden transmitir Y. pestis. La pulga de la rata oriental (Xenopsylla cheopis) es un transmisor muy eficaz. Los depredadores de estos roedores como perros, gatos, lobos y coyotes, se infectan por la ingestión de los mismos, o por picadura de sus pulgas. El hombre, casi en su totalidad (90%), se infecta por la picadura de la pulga de los roedores o por medio de la manipulación de tejidos de animales salvajes contaminados.

Desarrollo de la enfermedad

La bacteria se reproduce de manera muy rápida una vez que ingresa al organismo, dirigiéndose a los ganglios linfáticos. Los ganglios aumentan de tamaño formándose las lesiones características denominadas bubones. Se presentan hemorragias difusas o lesiones petequiales (puntos rojos en la piel), que se produce por coagulación intravascular diseminada (CID) y una destrucción de los vasos sanguíneos originadas por una intensa respuesta inflamatoria.

Síntomas

El periodo de incubación de la enfermedad es de 1 a 7 días y se inicia con un cuadro de fiebre aguda con signos y síntomas generalizados, aunque un poco inespecíficos como escalofríos, fiebre alta, dolor de cabeza, dolores musculares, debilidad, náuseas y vómitos.

La peste se manifiesta por tres formas clínicas: peste bubónica, peste septicémica y peste neumónica.

Peste Bubónica

Se presenta con inflamación de los ganglios linfáticos. Es la forma clínica más común. Los síntomas incluyen fiebre y ganglios inflamados y dolorosos, en ocasiones con acumulación de líquidos en los mismos que pueden tener entre 1 a 10 cm de longitud (bubones) localizados en la ingle, la axila o el cuello. El paciente puede estar postrado con taquicardia y baja de la presión arterial, además, el hígado y el bazo pueden estar dolorosos.

Peste Septicémica

Esta es la forma clínica más grave de la enfermedad con afectación de la circulación. El periodo de incubación oscila entre dos días y una semana. Los síntomas incluyen fiebre, dolor, no obstante el malestar general es de menor intensidad. En este tipo de peste no suele haber ganglios linfáticos inflamados. Puede ser fatal con infección bacteriana generalizada (sepsis) y shock endotóxico (severa disminución de la presión arterial). Otras complicaciones son la meningitis y coagulación intravascular diseminada.

Peste neumónica

Este tipo de peste afecta principalmente a los pulmones, como complicación de la peste septicémica, no obstante, esta forma de la enfermedad puede adquirirse por inhalación de pequeñas gotas infecciosas. La peste neumónica puede transmitirse de persona a persona por gotas respiratorias, o por gatos que estén infectados por la bacteria. Los síntomas incluyen disnea, fiebre alta, dolor a los costados del tórax y tos con expectoración sanguinolenta.

Diagnóstico

Es importante la exploración física del paciente por parte del médico, para detectar los signos y síntomas de la infección como fiebre y los ganglios linfáticos inflamados, y el antecedente de haber estado en contacto con un animal o roedor.

Estudios de laboratorio

Se solicitan exámenes de sangre para determinar la presencia del aumento de los glóbulos blancos que indican infección aguda y pruebas de coagulación, las cuales suelen estar alteradas.

Estudio de Imágenes

La radiografía de tórax es importante en la forma neumónica de la peste, para determinar el grado de compromiso pulmonar existente.

Diagnóstico definitivo

El diagnóstico confirmatorio de la peste se lo practica por el aislamiento de la bacteria Yersinia pestis a través del cultivo de una muestra del paciente (esputo, sangre, material aspirado de un bubón) con las tinciones de Gram y Wayson.

Diagnóstico diferencial

Se debe realizar el diagnóstico diferencial con enfermedades que presenten síntomas similares a los que produce la peste bubónica y estos incluyen:

  • Hernia inguinal estrangulada
  • Tularemia (enfermedad infecciosa transmitida por garrapatas)
  • Neumonía producida por el Hantavirus (enfermedad que también es transmitida por roedores)
  • Chancroide y linfogranuloma venéreo (enfermedades de transmisión sexual que se presentan con ganglios linfáticos dolorosos y aumentados de tamaño)

Tratamiento

La peste bubónica debe ser tratada con antibióticos lo más pronto posible para prevenir la aparición de las graves y muchas veces mortales complicaciones de esta enfermedad. Se utilizan medicamentos como la estreptomicina o gentamicina durante 10 días. De forma alternativa se pueden emplear otros antibióticos como la doxiciclina, el cloranfenicol (cuando hay meningitis) y el cotrimoxazol (en niños y mujeres en estado de gestación).

Prevención

La forma más eficaz de prevención es evitar la picadura de la pulga de la rata. Entre las medidas se encuentran el control de roedores y la fumigación con insecticidas en las zonas donde se conozca que la infección es prevalente y se producen brotes de la enfermedad.

Dr. William Bonifaz B.

Referencias

 

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