Migraña

La migraña es un trastorno neurológico que se caracteriza por ataques reiterados de dolor de cabeza de tipo pulsátil, es decir, como latidos, generalmente en una mitad de la cabeza y que se acompaña de náusea, vómito e intolerancia a la luz y al sonido.

Los síntomas empeoran con la actividad diaria que realiza el paciente. La migraña es una enfermedad de evolución crónica en la que no se ha comprobado que exista una lesión orgánica en el sistema nervioso central; suele iniciarse entre los 20 y 40 años de edad, afecta alrededor del 13% de la población mundial y es más frecuente en las mujeres en una relación de 3:1.

Causas

La causa que provoca esta enfermedad no se conoce con exactitud, pero se han esbozado algunas hipótesis; las más estudiadas incluyen: procesos a nivel del cerebro de vasoconstricción-dilatación, disminución de la irrigación cerebral y liberación de una sustancia denominada serotonina.

Síntomas

Se considera que existen varios subtipos de migraña: la que es más frecuente es la migraña sin aura o común (80% de los casos), seguida de la migraña con aura, anteriormente llamada migraña clásica.

Migraña sin aura. En esta variante de migraña el dolor de cabeza habitualmente es unilateral (de un solo lado de la cabeza), pulsátil (sensación como de latidos), de moderado a intenso, y que se exacerba con el movimiento y la actividad física.

Un cuadro típico se presenta con náusea, vómito e intolerancia a la luz y al ruido. Sin tratamiento, los episodios duran de 4 a 72 horas.

Migraña con aura. En esta forma de migraña, el dolor de cabeza, que es parecido al de la migraña común, va precedido de síntomas como visión borrosa, observación de manchas negras que se mueven, e incluso hormigueo en las manos o en las comisuras de los labios y la lengua.

El aura es un aviso de corta duración (<1 hora) que suele presentarse de 10 a 15 minutos antes del dolor de cabeza, pero que también puede iniciarse 1 hora antes o junto con el dolor de cabeza y sobreponerse a éste.

Otros tipos de migraña con aura poco comunes incluyen la migraña con aura prolongada, la migraña hemipléjica y la migraña basilar.

En la primera, los síntomas del aura duran más de 60 minutos y menos de una semana. En la migraña hemipléjica, el aura se acompaña de hemiparesia (debilidad en las extremidades).

En la migraña basilar hay ceguera o trastornos a nivel de la visión, disartria (habla lenta y confusa), vértigo, zumbido en los oídos (acúfenos), visión doble, caminar inestable (ataxia) y sensación de hormigueo en ambos lados del cuerpo con predominio en la cara y en las extremidades superiores, seguidos de un dolor de cabeza localizado en la parte posterior del cráneo (región occipital).

La migraña oftalmopléjica ha sido reconocida como una enfermedad distinta de la migraña. Se trata de un raro trastorno que suele comenzar en la infancia y que se presenta con episodios recurrentes de dolor de cabeza asociados a parálisis de los nervios craneales oculomotores, afectando especialmente al tercer par craneal (nervio oculomotor).

Diagnóstico

Para llegar a un diagnóstico adecuado, el médico debe desarrollar una historia clínica prolija que incluya los antecedentes familiares (hasta en 70% de los casos los pacientes tienen familiares de primer grado con migraña), edad de comienzo de las molestias, características del dolor y su localización, fenómenos que lo acompañan, así como, qué tanta discapacidad ocasiona en los pacientes y la medicación utilizada hasta el momento de la exploración médica.

Manifestaciones características o típicas de la migraña
  • Dolor moderado o intenso, pulsátil o palpitante.
  • Localizado en una mitad de la cabeza (70% de los casos).
  • Instauración progresiva.
  • Duración de 4 a 72 horas (sin haber recibido tratamiento).
  • Molestias asociadas: náusea, vómito, intolerancia al movimiento, al ruido y a la luz; puede presentarse con aura.

Para que se considere como diagnóstico de migraña, el paciente debe haber presentado al menos cinco episodios o más con al menos dos de las características enunciadas anteriormente.

La migraña se caracteriza por ser siempre episódica, además, las crisis nunca se extienden más allá de 72 horas; lo común es que duren solo un día.

Igualmente, las personas que padecen de migraña tienen en promedio un ataque por mes; no obstante, un 10% de estas personas llegan a tener uno a dos ataques por semana como máximo. De esta forma, se puede afirmar que un dolor de cabeza que aparece a diario no es una migraña.

Como se ha hecho notar, el diagnóstico de la migraña es eminentemente clínico y por lo general no se requieren de exámenes especiales o de imágenes, a no ser que el médico esté considerando otros probables diagnósticos a descartar.

Tratamiento

Es ideal que el manejo y tratamiento de la migraña sea llevado a cabo por el neurólogo.

Medidas generales

El tratamiento general de la migraña, con aura o sin ella, incluye disminución del estrés, tener un sueño reparador y no experimentar ayuno prolongado principalmente.

En lo que respecta a la terapéutica farmacológica se utilizan algunos medicamentos como:

Antiinflamatorios no esteroides (AINES). Estos incluyen ibuprofeno, aspirina, naproxeno y el paracetamol (que no es un AINE).

Para las manifestaciones vegetativas (náusea, vómito o sudoración), se pueden emplear medicamentos como la metoclopramida y la domperidona.

Medicamentos tipo Triptanos.

Estos fármacos se utilizan en pacientes con migraña que no responden a los AINES. Existen algunos tipos de triptanos, de entre los cuales el más utilizado es el sumatriptan, que se puede emplear por vía subcutánea, nasal u oral en dosis única. Cabe indicar que la administración del fármaco debe ser en el momento del ataque de migraña.

Se administrará una segunda dosis del mismo triptano si el dolor de cabeza reaparece entre 4 y 24 horas después de la primera, aunque no se aplicará una segunda dosis si la primera no surtió efecto.

En aproximadamente un 60% de los casos, los triptanos reducen el dolor al término de dos horas. Además, estos medicamentos ayudan a aliviar otras molestias de la migraña, como la náusea y el vómito.

Debido a que los triptanos producen vasoconstricción de los vasos sanguíneos, están contraindicados en personas mayores de 65 años o con antecedentes de enfermedad isquémica del corazón o accidente cerebrovascular.

Los triptanos tampoco deben administrarse a pacientes alérgicos a las sulfas, con hipertensión arterial no controlada ni en pacientes con migraña con aura prolongada, hemipléjica, basilar u oftalmopléjica, ni tampoco se deben asociar con medicamentos que tengan ergotamina.

Medicamentos profilácticos

Los fármacos profilácticos (para prevenir la aparición de migraña), se deben indicar cuando se presentan más de cuatro ataques de migraña por mes o más de un evento por mes que sea discapacitante.

De igual manera, están indicados en casos de migraña con aura prolongada, hemipléjica, basilar u oftalmopléjica, en donde el uso de triptanos o ergotamina está contraindicado.

Los medicamentos preventivos no son útiles cuando el episodio de dolor migrañoso se ha instalado, pero tomados diariamente en dosis adecuadas son capaces de disminuir el número de crisis.

Fármacos profilácticos de primera línea

Atenolol y Propanolol.

Fármacos profilácticos de segunda línea

Valproato, Topiramato, Amitriptilina, Flunarizina, Pizotifeno.

Fármacos profilácticos de tercera línea

Rivoflavina, Gabapentina, Metisergida, Toxina Botulínica Tipo A.

Toxina botulínica

La toxina botulínica tiene un efecto preventivo de cuatro a seis meses después de ser aplicada. Está indicada principalmente en pacientes que ya han recibido otros medicamentos y que no toleren los efectos adversos o que estén contraindicados.

Por otro lado, los AINES son adecuados en el tratamiento de los síntomas y como profilácticos. De igual forma, están indicados en la migraña asociada a la menstruación y como tratamiento de apoyo hasta el comienzo del efecto de otros fármacos preventivos.

Medidas de Prevención

Algunas medidas generales para prevenir la aparición de la migraña incluyen:

  • Prestar atención a los alimentos que se ingieren. Ciertos alimentos y bebidas pueden iniciar un dolor de cabeza, como: chocolate, vino tinto, carnes procesadas, edulcorantes, queso.
  • Tener un sueño reparador.
  • Evitar las altas temperaturas y la humedad.
  • Comer con un horario regular y no saltarse las comidas.
  • Evitar el estrés.
  • Practicar una rutina de ejercicios relajantes.
  • Se pueden utilizar suplementos nutricionales con prescripción médica.
  • Evitar los ruidos fuertes y las luces brillantes.

Dr. William Bonifaz B.

Referencias

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