Dolor de Cabeza

El dolor de cabeza (cefalea) es una de las afecciones más frecuentes. En la gran mayoría de las veces constituyen cefaleas de origen primario, las cuales no revisten mayor gravedad.

 

No obstante, un pequeño número de cefaleas (10%) son originadas por otras causas y pueden llegar a representar un problema más serio. El dolor de cabeza es una de las molestias que mayor atención demanda en los servicios de medicina general y neurología.

Causas

Las causas más frecuentes de dolor de cabeza incluyen:

  • Edad: A partir de la pubertad, y a consecuencia de los cambios hormonales, la cefalea es más frecuentes en las mujeres.
  • Antecedentes familiares.
  • Estrés.
  • Alimentación: chocolate, vainilla, plátano, frutos secos, cítricos, aditivos de comidas chatarra, salchichas, quesos fermentados, picantes (alimentos que contengan sustancias con tiramina, o glutamato monosódico).
  • Cambios hormonales: En el caso de la migraña, ésta suele empeorar con la ovulación y la menstruación.
  • Trastornos del sueño.
  • Alteraciones del clima.
  • Ciertos medicamentos: Analgésicos simples como el ibuprofeno, paracetamol, aspirina, entre otros. Compuestos analgésicos que contengan cafeína o barbitúricos.

Clasificación

Como se mencionó antes, las cefaleas pueden ser primarias o secundarias. Las cefaleas primarias son de causa desconocida y representan la enfermedad en sí. En las cefaleas secundarias el dolor de cabeza es originado por otra enfermedad.

Las cefaleas primarias son de tres tipos: Cefalea tensional, migraña y cefalea en racimos. El 70% de la población padece cefalea tensional, un 13% sufre de migrañas y menos del 1% cefalea en racimos.

Las cefaleas secundarias se presentan en un reducido número de enfermos y pueden ser originadas por lesiones cerebrales graves.

Cefalea Tensional

Las molestias de la cefalea tensional se manifiestan como dolor en la cabeza, piel cabelluda, cuello y puede extenderse a los hombros. El dolor es de carácter sordo y opresivo, la intensidad varía de leve a moderada y casi siempre es en ambos lados de la cabeza. La cefalea tensional no se acompaña de manifestaciones vegetativas (náusea, vómito), aversión a la luz o a los ruidos fuertes.

Este tipo de dolor de cabeza tampoco está relacionado con daño cerebral; su origen está en la rigidez o contracción de los grupos musculares donde se localiza el dolor, y por lo general, se desencadena por el estrés, la ansiedad, cansancio o malas posturas.

Es la cefalea de presentación más común y puede presentarse tanto en adolescentes como en adultos. Es de carácter crónica y suelen manifestarse uno o dos veces por semana durante varios meses.

Migraña

La migraña es un trastorno crónico, cuya causa no está del todo dilucidada. Es característica la aparición de ataques reiterativos de cefalea pulsátil, comúnmente en una mitad de la cabeza; está acompañada de náusea, vómito, aversión a la luz y a los ruidos fuertes, se exacerba con la actividad física o las actividades cotidianas.

En la consulta el paciente suele referir cuadros previos similares y no suele encontrarse daño cerebral alguno. La migraña suele iniciarse en la cuarta década de la vida, es mucho más común en el sexo femenino.

Cefalea en Racimos

La cefalea en racimos también llamada cefalea en brotes, se caracteriza por presentar un dolor de gran intensidad (más intenso que un cuadro agudo de migraña), terebrante, de un solo lado y por lo regular es alrededor de los ojos.

Puede acompañarse de caída del párpado, hinchazón, lagrimeo, sudoración, congestión nasal, enrojecimiento de la cara y alteración del estado emocional. No se acompaña de aura (síntomas previos) y la causa que la origina es desconocida. El dolor aparece a las 2-3 horas que el paciente se queda dormido, aunque también puede presentarse mientras se encuentra despierto.

Cada ataque dura de 30 a 60 minutos; se pueden instaurar hasta tres ataques diarios durante uno a tres meses. En la mayor parte de los casos el enfermo aqueja 1-2 temporadas de ataques cada año, existiendo intervalos completamente libres de molestias.

Los factores desencadenantes de la cefalea en racimos pueden ser: consumo de bebidas alcohólicas, tabaco y la inhalación de sustancias evaporables (gasolina, pinturas y ciertos productos de limpieza). La edad de aparición está entre 20-30 años y es mucho más común en hombres (6:1).

Cefaleas Secundarias

Las cefaleas secundarias pueden estar originadas por diversos trastornos como tumores cerebrales, hemorragias en el interior del cráneo (Ictus), inflamación de las meninges, hemorragia subaracnoideas, hematomas subdurales o epidurales, inflamación de la arteria temporal (arteritis de Takayasu), rotura de un aneurisma cerebral y otras causas más.

Los rasgos que pueden indicar un cuadro de cefalea secundaria son: Dolor de cabeza muy intenso en pacientes > 50 años que no presentan cuadros previos de cefalea. Alteraciones del sensorio, rigidez de nuca, convulsiones, parálisis o debilidad de la cara o de algún lado del cuerpo, visión doble, hemorragia en la retina, vómito sin causa aparente, elevación de la presión arterial (Hipertensión arterial).

Diagnóstico

El médico debe realizar un interrogatorio y una exploración clínica exhaustiva para poder establecer el diagnóstico, el tipo de cefalea y la posible causa que la origine. Se deben indagar los antecedentes familiares, la edad de inicio de las molestias, periodicidad y síntomas acompañantes, el grado de limitación que ocasiona y los medicamentos utilizados por el paciente.

Si la exploración clínica revela que podría tratarse de una cefalea secundaria deben investigarse posibles daños neurológicos y practicarse exámenes de imágenes.

Tratamiento

El tratamiento dependerá del tipo de cefalea y la causa que la esté provocando. Algunos medicamentos utilizados son los analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos, derivados de la ergotamina asociados con la cafeína para mejorar su absorción y los fármacos de especialidad manejados por el especialista (Neurólolgo).

Medidas de Prevención

  1. Evitar los factores que desencadenen el dolor controlando por ejemplo, la dieta, el estrés, dormir con un horario regular y practicar actividad física constante.
  2. Es contraproducente la automedicación.
  3. Ingerir fármacos de preferencia recetados por el médico de cabecera.
  4. Proporcionar toda la información necesaria al médico, así como los antecedentes y tratamientos anteriormente recibidos.
  5. No levantar y transportar objetos pesados.
  6. Control periódico de la visión con el oftalmólogo.
  7. Tratamiento y control de problemas dentales.
  8. Realizar ejercicios para ayudar a mantener los músculos del cuello relajados durante el día.

Dr. William Bonifaz B.

Referencias

 

 

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