Cálculo Renal

El Cálculo renal también denominado litiasis renal o nefrolitiasis es un trastorno originado por la presencia de cálculos o piedras dentro de los riñones o en las vías urinarias (uréteres, vejiga, uretra). Al comienzo, un cálculo renal puede ser de tamaño pequeño y no provocar molestias. No obstante, cuando aumenta de tamaño, puede producir algunas molestias como dolor tipo cólico (cólico renal) en la zona lumbar, el bajo vientre y en algunas ocasiones sangre en la orina (hematuria), o taponar por completo la salida de la orina.

Epidemiología

Casi un 12% de la población presenta un cálculo en el riñón durante su vida, con tendencia de reaparecer en hasta el 50% de los casos. En EEUU, la mayor incidencia es entre hombres de raza blanca, seguida por mujeres de raza blanca, mujeres de raza negra y hombres de raza negra.

Aparato Urinario

Los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra conforman el tracto urinario. Los riñones elaboran orina a partir del agua y los desechos corporales. Posteriormente, la orina va por los uréteres hasta la vejiga donde se almacena, hasta que se produzca el estímulo o el deseo de orinar. Finalmente la orina sale del cuerpo a través de la uretra.

Causas

Los cálculos renales son piedras que se originan en el riñón a partir de sustancias que forman parte de la orina y que el mismo riñón desecha. En la aparición de un cálculo renal influyen factores genéticos, ambientales y hábitos alimenticios. La poca ingesta de líquidos se constituye en el factor más determinante para el origen del problema. Los cálculos renales están constituidos por diferentes minerales como calcio, oxalato, ácido úrico, cistina, entre otros.

Síntomas

Un cálculo renal puede no provocar molestias hasta que empiece a movilizarse por el riñón o hasta que pase por el uréter, conducto que conecta el riñón con la vejiga. A partir de ahí, una persona podría presentar algunos de los siguientes signos y síntomas:

  • Un dolor punzante y de tipo cólico en la región lumbar y los flancos. El dolor a menudo se desplaza hacia la parte baja del abdomen o a las ingles. Algunas mujeres consideran al cólico renal como de peor intensidad que los dolores de parto. Puede aparecer de manera súbita, intensificarse y aliviarse conforme el organismo trata de eliminar el cálculo.
  • Una necesidad imperiosa de orinar.
  • Aumento de la frecuencia urinaria, acompañada en algunas ocasiones con una sensación de ardor o quemazón al orinar conocida como disuria.
  • Náuseas y vómitos.
  • En los varones puede aparecer dolor en la punta del pene.
  • Sangre en la orina.
  • Orina de aspecto turbio o con mal olor.
  • Fiebre y escalofríos.

Factores de Riesgo

Entre los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de un cálculo renal se encuentran:

Un volumen urinario bajo

Un factor de riesgo importante para el desarrollo de cálculos renales es un volumen bajo de orina. Esto puede ser  consecuencia de un estado de deshidratación, por la pérdida de líquidos debido a un ejercicio extenuante, a permanecer mucho tiempo en lugar cálido, o por no beber suficiente líquido. Cuando el volumen urinario es bajo, la orina se concentra y toma un color oscuro.

Dieta

La dieta también puede intervenir en la formación de cálculos. Una alimentación rica en proteínas de origen animal, como carne de res, pescado, pollo y cerdo, pueden acidificar la sangre y la orina. Los niveles altos de ácido hacen que sea más fácil la formación de cálculos de oxalato de calcio y de ácido úrico.

Consumir alimentos ricos en oxalato

Niveles altos de oxalato pueden causar cálculos renales en algunas personas. Entre los alimentos ricos en oxalato se incluyen: arándanos rojos, bayas, café, camotes, cerveza, chocolate, espinacas, frijoles, frutos secos, leche de soya, naranjas, ruibarbo, salvado de trigo, colas, soya, té negro, tofu, entre otros.

Obesidad

Es un factor de riesgo para la aparición de cálculos. La obesidad puede acidificar la orina, conduciendo a la formación de las piedras en el riñón.

Enfermedades

Algunas condiciones médicas puede llevar a la formación de cálculos renales, entre las cuales se encuentran: hiperparatiroidismo, la acidosis tubular renal, y algunos trastornos raros del metabolismo como la hiperoxaluria y la cistinuria.

Suplementos

Algunas medicaciones, tales como los suplementos de calcio y la vitamina C, pueden incrementar el riesgo para la formación de cálculos renales.

Historia familiar

La posibilidad de tener cálculos en el riñón es mucho mayor si una persona tiene una historia familiar de cálculos, sean los padres o los hermanos.

Diagnóstico

Está basado en la exploración clínica por parte del médico urólogo, los estudios de la orina y las técnicas de imagen. En cuanto al estudio de la orina, éste incluye la observación del sedimento (verificar la presencia de sangre, o bacterias). El hallazgo principal es la hematuria (sangre en la orina); su presencia debe conducir a una investigación a través de la práctica de pruebas de imágenes para buscar la causa de los cálculos renales.

Estudio de Imágenes

Los estudios de imágenes pueden confirmar el diagnóstico. La radiografía simple de abdomen junto con la ecografía renal representa una excelente opción diagnóstica.

Radiografía simple de abdomen

Es un estudio de mucha importancia sobre todo en la presencia de un cólico renal. Permite visualizar cálculos > 2 mm, salvo aquellos de ácido úrico puro.

Ecografía Renal

Este estudio puede localizar cálculos tanto en el riñón como en la parte superior de los uréteres. Además, puede determinar la presencia de una hidronefrosis (líquido en el riñón). Su utilidad está limitada para detectar cálculos en la parte media y baja de los conductos ureterales.

Tomografía Computarizada

La tomografía axial computarizada helicoidal (pielo-TAC) sin contraste se ha convertido en la actualidad en un estudio estándar de imagen en el diagnóstico de la urolitiasis (cálculos en las vías urinarias), aunque su utilidad se limita por el alto costo del examen. La pielo-TAC permite detectar hidronefrosis de carácter leve y pequeños cálculos incluyendo los llamados cálculos radiolúcidos (cálculos de ácido úrico), desde el riñón y a lo largo de todo el uréter. Es una prueba que no requiere la utilización de un medio de contraste ni un funcionamiento renal mínimo.

Tratamiento

El tratamiento del dolor cólico renal (crisis aguda) es muy importante. Se deben administrar analgésicos no esteroides (diclofenaco, por ejemplo) o antiespasmódicos, de preferencia por vía intravenosa o intramuscular, puesto que con mucha frecuencia el cólico renal está asociado con náusea y vómito.

El tratamiento en general de los cálculos renales va a depender:

  • El tipo de cálculo que tenga una persona.
  • La localización del cálculo.
  • El tiempo de duración de los síntomas.

Hay diversas opciones de tratamiento, las cuales serán evaluadas y determinadas por el médico especialista. Entre las más destacadas se incluyen:

  • Fármacos específicos indicados por el urólogo
  • Ureteroscopía
  • Litotricia por ondas de choque
  • Cirugía

Medidas de Prevención

Algunas de las medidas de prevención más destacadas en el manejo y prevención de los cálculos renales comprenden:

  1. Beber suficiente cantidad de líquidos.
  2. Disminuir el consumo de sal en la dieta.
  3. Consumir una adecuada cantidad de frutas y vegetales.
  4. Ingerir alimentos con niveles bajos de oxalato.
  5. Limitar el consumo de carnes.
  6. Es recomendable ingerir la cantidad adecuada de calcio (1.200 mg/día) y no sobrepasar este límite.
  7. Practicar actividad física de manera regular.
  8. Evitar el estreñimiento, puesto que favorece la repetición de los cólicos.
  9. Si se va a ingerir algún medicamento, es preferible consultar primero con un profesional sanitario de confianza o con el especialista.

Composición de los cálculos y la dieta

Como hemos visto la dieta puede ayudar en la prevención de la litiasis renal. En los cálculos que contienen calcio se debe disminuir la cantidad de alimentos ricos en oxalato, como vegetales, legumbres, cereales, frutas, frutos secos, y en especial, espinacas, remolacha, cacao, además, de los lácteos. Es recomendable aumentar el consumo de alimentos ricos en citrato como el limón, la naranja, la cidra (fruto parecido al limón), el pomelo, el kiwi, la grosella y la guayaba.

En los cálculos de ácido úrico se debe disminuir el consumo de carne, marisco, embutidos, quesos curados, grasas y alcohol. Se debe ingerir más carbohidratos y reducir las proteínas de la dieta. Si una persona está bajando de peso, debe hacerlo de manera lenta, ya que la pérdida de peso rápida puede causar la formación de cálculos de ácido úrico.

Cuando los cálculos están formados principalmente de cistina, se debe limitar el consumo de pescado en la dieta.

Dr. William Bonifaz B.

Referencias

 

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