Acciones para mejorar la circulación sanguínea

 

El cuerpo humano tiene alrededor de 95.000 km en vasos sanguíneos. Éstos, junto al corazón y otros grupos musculares conforman el sistema circulatorio. Esta red de vasos sanguíneos similares a las carreteras llevan sangre a prácticamente todo el organismo humano. Sin embargo, cuando la circulación es deficiente, se produce un enlentecimiento o bloqueo del flujo de sangre. Esto quiero decir que las células del cuerpo no pueden obtener el oxígeno y los nutrientes necesarios para poder cumplir con todas sus funciones.

Señales de una mala circulación

Cuando las extremidades de nuestro cuerpo no pueden obtener suficiente sangre oxigenada, las manos o los pies pueden sentirse fríos o entumecidos. En una persona de tez blanca, las piernas pueden adquirir un color azulado. La mala circulación también puede resecar la piel, hacer que las uñas se tornen quebradizas y que se caiga el pelo. En los varones pueden presentarse problemas de erección. Si además la persona padece de diabetes, las heridas tardarán más tiempo en sanarse.

Entre las acciones que podemos tomar para mejorar la circulación se encuentran:

Dejar de fumar

El principal componente del cigarrillo y de los dispositivos que simulan su acción (cigarrillos electrónicos) es la nicotina. Esta sustancia lesiona las paredes de las arterias además de trastornar la coagulación sanguínea (sangre espesa), lo que puede disminuir o incluso bloquear el flujo de sangre a través de los vasos sanguíneos.

Control de la presión arterial

La presión arterial mal controlada o no tratada puede provocar arteriosclerosis, un trastorno que endurece las arterias y que puede llegar a obstruir el flujo sanguíneo. El valor ideal de la presión arterial debe ser menor a 120/80 mmHg. Por este motivo es importante el control continuo de la presión arterial especialmente en aquellas personas que padecen de hipertensión y que están en tratamiento médico.

Mantener una buena hidratación

La mitad aproximadamente de la sangre contiene agua, por lo que siempre se debe promover una buena hidratación para contribuir a una buena circulación sanguínea. Lo ideal es beber 8 vasos de agua al día. Si se practica algún tipo de actividad física, se debe incrementar el consumo de líquidos.

Estar en pie es una buena medida

Pasar mucho tiempo sentado no es bueno para la circulación, ya que los músculos de las extremidades inferiores se debilitan, se enlentece el flujo sanguíneo, y además, se pueden formar coágulos de sangre especialmente en personas con predisposición a las enfermedades que alteran la coagulación sanguínea. Si una persona trabaja mucho tiempo sentada en un escritorio, es importante acostumbrarse a pasar de pie algunos minutos durante el día, puesto que ayuda a poner en funcionamiento las válvulas en las venas de las piernas que regulan el paso de la sangre y que ayudan a que la misma retorne al corazón.

Practicar técnicas de relajación

Poner en práctica alguna técnica de relajación como el yoga, por ejemplo, puede ayudar a reactivar la circulación sanguínea. Hay que recordar que mientras estamos en movimiento, llevamos oxígeno a nuestras células. Incluso las posiciones invertidas del cuerpo (pararse de cabeza) ayudan a desplazar la sangre desde la mitad inferior del cuerpo hasta el corazón y el cerebro.

Practicar actividad física de tipo aeróbica

Al realizar una actividad física aeróbica estamos recibiendo oxígeno y por lo tanto nutriendo a nuestras células. Por lo tanto, al correr, andar en bicicleta, nadar o realizar otros ejercicios similares, recibimos más oxígeno que fortalece nuestro organismo. Esto mejora la función del corazón y reduce la presión arterial. Lo ideal es realizar 30 minutos de actividad física diaria 5 a 7 días a la semana. Si el caminar es la actividad física escogida, es importante conocer que las velocidades moderadas a intensas (al menos 5 kilómetros por hora) proporcionan los mejores beneficios.

Hacer sentadillas

Este tipo de actividad física no solo hace bombear sangre, sino que además reduce el nivel de azúcar (glucosa) en la sangre y ayuda a mejorar el dolor de espalda. Empiece con los pies separados a la altura de los hombros y los brazos a los lados. Ahora doble lentamente las caderas y rodillas, pero manteniendo la espalda recta, como si estuviera sentado en una silla. Cuando regrese a la posición inicial, doble los brazos para mantener el equilibrio.

Utilizar medias de compresión

Las medias de compresión aprietan en alguna medida las piernas lo que logra que la sangre no se quede mucho tiempo estacionada y retorne con más facilidad al corazón. Antes de utilizarlas es importante consultar al médico vascular qué duración y qué cantidad de presión son ideales para usted.

Consumir menos carnes y más vegetales

Es muy cierto que una dieta balanceada debe contener todos los nutrientes esenciales para nuestra alimentación. No obstante, para contribuir a mejorar nuestra circulación, es importante alejar de nuestra dieta las grasas saturadas, las carnes rojas, productos lácteos, el pollo y otras fuentes alimenticias de origen animal. También se debe limitar el consumo de sal. Se debe incrementar la ingesta de vegetales y frutas debido a la importante fuente de antioxidantes que poseen, lo que va a mejorar la vitalidad y funcionalidad de nuestras células. Estas acciones además de mejorar la circulación sanguínea, ayudan a controlar el peso corporal y la presión arterial.

Cepilla tu cuerpo, no solo tu cabello

Cepillar nuestro cuerpo mejora la circulación. Se puede utilizar un cepillo de cerdas rígidas y planas estando la piel seca. Empiece por los pies y continúe hacia arriba con movimientos largos en las piernas y los brazos. Haga círculos alrededor del abdomen y espalda baja. Se lo puede hacer a diario, justo antes de ducharse.

Baños con agua tibia

El bañarse con agua tibia es una excelente forma de reactivar la circulación. El agua tibia dilata (abre) las arterias y las venas, permitiendo que la sangre fluya de mejor manera.

Referencias